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Proyecto de Recuperación del Archivo Histórico de la Policía Nacional

Un Descubrimiento Asombroso

En Julio de 2005, una explosión en un depósito militar de municiones cerca de Ciudad de Guatemala suscitó inquietudes sobre el almacenamiento de explosivos en áreas residenciales cercanas. Las personas que residían en el vecindario les solicitaron a los investigadores inspeccionar un edificio en el complejo de la Policía Nacional Civil en Ciudad de Guatemala. Un equipo de la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) de Guatemala, con el apoyo del gobierno guatemalteco, entró en la estructura dilapidada y descubrió un enorme escondite de documentos.

El edificio de la Policía donde se encontraron los archivos.

Los registros estaban almacenados en una serie de habitaciones oscuras invadidas por las ratas, los murciélagos y las cucarachas. Muchos de los documentos estaban empapados por la lluvia que entraba por las goteras y las ventanas rotas. Los documentos, decenas de millones de ellos, resultaron ser el archivo histórico de la Policía Nacional de Guatemala. La Policía Nacional fue disuelta tras los Acuerdos de Paz de 1996 y remplazada por la Policía Nacional Civil.

Algunos de los 80 millones de documentos que se estima se encuentran al interior del edificio.

El archivo incluía documentos, libros, fotografías y disquetes. Durante el proceso de paz, oficiales de la policía guatemalteca negaron la existencia de tales registros.

Los documentos en el archivo contienen información crítica sobre procedimientos policiales durante los 36 años del conflicto interno armado de Guatemala, que dejó 200.000 muertes y desapariciones. Muchas de las familias de las 40.000 personas que desaparecieron nunca supieron qué les ocurrió a sus seres queridos.

Una de las muchas cédulas de identidad descubiertas en el archivo.

Cumpliendo su mandato constitucional de investigar las violaciones de derechos humanos, la PDH tomó pasos legales para garantizar el derecho del público a saber qué información permanecía almacenada en el archivo y preservar los documentos como parte de la memoria histórica del país. La PDH solicitó el apoyo de la Corte Civil de Guatemala en una investigación de derechos humanos relacionada con el archivo.

El 12 de Julio de 2005, la Corte emitió un fallo histórico autorizando a la PDH a inspeccionar los archivos y documentos. Los jueces pusieron la información bajo la jurisdicción de la PDH y del Procurador de Derechos Humanos de Guatemala, Dr. Sergio Fernando Morales Alvarado. Era la primera vez en la historia de Guatemala que los investigadores de derechos humanos habían recibido el apoyo judicial de las cortes.

Con un mandato de los jueces, los investigadores de la PDH ampliaron su búsqueda y descubrieron otros treinta archivos de la antigua Policía Nacional en otras regiones del país.

Los registros policiales de toda Guatemala que se descubrieron y se transportaron en camión hasta el archivo.

Los oficiales de la Policía Nacional Civil y del Ministerio del Interior de Guatemala le ayudaron a la PDH a transportar en camión seis millones de documentos adicionales hasta el archivo principal en Ciudad de Guatemala. Cuando los investigadores comenzaban a examinar esa montaña de documentos, establecieron que el archivo contenía decenas de millones de registros.

Un equipo de colaboradores del archivo revisando documentos.

El Archivo de la Policía Nacional de Guatemala es el depósito secreto de documentos más grande que se haya puesto a disposición de investigadores de derechos humanos en la historia. Al evaluar el alcance de los datos, los investigadores midieron 8.000 metros lineales de atados de papeles.

Registros del archivo encontrados amontonados en el piso.

Los colaboradores del archivo recogieron cientos de miles de tarjetas de identidad descartadas fuera del edificio del archivo entre enormes montones de papeles.

Una de las muchas fotografías encontradas en el archivo.

“Las dimensiones del archivo son verdaderamente gigantescas”, le dijo Alberto Fuentes, director adjunto del proyecto, a la Radio Pública Nacional (NPR) en Estados Unidos. “Dicen que hay unos 80 millones de páginas de documentos allá. En cada espacio posible, en cada rincón, hay montones y montones y montones de estos registros policiales”.

Alberto Fuentes, director adjunto del proyecto del archivo.

La comunidad de derechos humanos de Guatemala se dio cuenta que aquellos documentos desordenados podían contribuir a llenar los vacíos en el testimonio recogido por la Comisión de Esclarecimiento Histórico de Guatemala durante los Acuerdos de Paz de los años 1990. En particular, esos registros podrían potencialmente ayudar a las familias de los desaparecidos a encontrar a sus padres, madres, hijos e hijas que desaparecieron durante la violencia. Dada la evidente importancia de los documentos, los investigadores se enfrentaron a una enorme tarea. ¿Cómo podía un reducido grupo de archivistas preservar, catalogar y analizar eficientemente tanta información?

Volviendo la mirada hacia las estrategias de recolección de datos desarrolladas durante los Acuerdos de Paz, la PDH y un grupo de organizaciones no gubernamentales de derechos humanos guatemaltecas crearon una asociación para estudiar el problema. Como en los años 1990, buscaron el apoyo financiero y la experticia científica de la comunidad internacional para realizar un análisis de datos de derechos humanos de avanzada.

Especialistas en información invitados de todo el mundo examinan los registros.

La Construcción de un Archivo

Entre las primeras tareas que enfrentaron los investigadores del archivo fue frenar el deterioro de los valiosos documentos. Pilas enteras de papel en el archivo se encontraban podridas por la humedad y averiadas hasta ser irreconocibles por los años de descuido. Los gobiernos de Suiza y Suecia donaron más de 2 millones de dólares para contratar un grupo de asistentes de archivo guatemaltecos para limpiar, estabilizar y organizar los documentos.

Colaboradores del archivo limpiando cuidadosamente los documentos.

Muchos de los asistentes de archivo vienen de grupos de la sociedad civil de Guatemala. Algunas personas que apoyan el proyecto de archivo sufrieron el asesinato o la desaparición de miembros de sus familias durante los años de conflicto. Con batas de laboratorio y mascarillas para el polvo, los colaboradores de archivo se ubicaron a lo largo de largas mesas y comenzaron a limpiar meticulosamente los frágiles papeles, algunos de los cuales datan de hasta 1882.

Un grupo de colaboradores del archivo anotando el contenido de cada documento.

Tratan cada documento y lo fotografían con reverencia, sabiendo que cada trocito de información podría ser un precioso don para una familia en busca de respuestas.

La entrada al recinto del archivo.

Cada día, los colaboradores entran en el extenso complejo de la Policía Nacional Civil en el centro de Ciudad de Guatemala para continuar su trabajo en el edificio del archivo. Pasan por verjas con alambre de púas, entre grupos de oficiales de policía armados, pilas de automóviles aplastados y perros de la unidad K9 de la policía.

En la medida en que la recuperación del archivo avanzaba, los archivistas se dieron a la tarea de limpiar y fumigar el mugriento edificio. Se instalaron puertas metálicas y cámaras de seguridad al exterior de las puertas. Se montaron vidrios y barrotes de metal en las ventanas rotas. Los equipos de seguridad de la PDH comenzaron a vigilar el archivo veinticuatro horas al día.

Los archivistas del Archivo Nacional de Guatemala brindaron apoyo al proyecto de archivo de la policía. Expertos en archivos de Argentina y de una ONG con base en Estados Unidos llamada National Security Archive también ofrecieron su experticia al proyecto, para entonces conocido oficialmente como Proyecto para la Recuperación del Archivo Histórico de la Policía Nacional. En marzo de 2006, el equipo del archivo invitó al Dr. Ball, director del Programa de Derechos Humanos de Benetech, a evaluar los documentos.

Patrick Ball, Director del Programa de Derechos Humanos de Benetech.

Tras inspeccionar el archivo, el Dr. Ball desarrolló un plan para recopilar una muestra aleatoria en varias etapas de los documentos y preservar los datos de la muestra con Martus, la herramienta de manejo de información de Benetech, para su análisis posterior. Martus está específicamente estructurado para facilitarle a un equipo internacional compartir boletines informativos. El proyecto de archivo es la mayor aplicación de Martus hasta la fecha.

De acuerdo con el plan del Dr. Ball, los datos debían ser analizados posteriormente con métodos estadísticos para crear una imagen más clara de los contenidos del archivo y generar resultados cuantitativos que respondan preguntas sobre la responsabilidad jerárquica y los abusos de los derechos humanos.

Tamy Guberek, Coordinadora de Campo para América Latina del Programa de Derechos Humanos de Benetech.

En mayo de 2006, Tamy Guberek, Coordinadora para América Latina del HRDAG, junto con los estadísticos Daniel Guzmán y Romesh Silva, llegó a Ciudad de Guatemala para crear el diseño muestral, el modelo de datos y el marco de codificación para el estudio.
Miembros de la Asociación Estadística de Estados Unidos comenzaron a asesorar al HRDAG en el diseño de la muestra del proyecto. El equipo de HRDAG entrenó a un grupo de codificadores que seleccionaría los documentos de la muestra y buscaría la información específica pertinente para responder las preguntas cuantitativas de la investigación.

Como preparación para el estudio, los asistentes de archive crearon un mapa topológico de los documentos en el edificio representando el universo del cual se extraería la muestra.

Colaboradores del archivo examinan cada documento de la muestra.

En junio de 2006, los codificadores iniciaron un estudio piloto de un mes para poner a prueba la factibilidad del plan. Complacidos con los resultados, los miembros del equipo lanzaron la fase principal del proyecto de análisis de datos en octubre de 2006. El mapa del archivo se actualiza continuamente, y cada tres semanas se extrae una muestra del contenido del archivo con base en este mapa. Hasta la fecha, el archivo ha seleccionado ocho muestras de datos, cada una de las cuales incluye 300 puntos aleatorios de recolección ubicados en el espacio tridimensional mapeado del archivo.

Un colaborador ingresa datos del archivo al software Martus de manejo de documentos.

Cada punto de recolección abarca tres unidades de información, tales como un expediente o documento. Los miembros del equipo, en salas de computación contiguas, incorporan los datos del muestreo en boletines codificados, utilizando el software Martus de Benetech. Más de 30.000 boletines han sido creados hasta ahora, con copias de seguridad por Internet a una serie de servidores seguros fuera del país. El equipo del archivo también usa Martus como una base de datos personalizable que permite que los datos se estructuren de diversas maneras. Un elemento especial del software Martus “aplana” los datos recogidos en los boletines en forma de hojas de cálculo que después pueden introducirse en programas estadísticos.

Escaneando documentos con escaners digitales.

Mientras tanto, el administrador de tecnología de información del archivo, Jorge Villagrán, y su equipo implementaron la siguiente fase del proceso de archivo iniciando un intenso esfuerzo de escanear los documentos que habían sido limpiados. El equipo se armó de fotocopiadoras, cámaras, escaneadores digitales de libros marca Konica-Minolta Planetarium y escaneadores planos de documento marca Kodak. Se adquirió más de medio millón de dólares en equipos para escanear los documentos. Por la incertidumbre que rodea el futuro del proyecto, sus directores querían captar en imágenes el mayor número posible de documentos.

Documentos empacados ordenadamente en el archivo.

En los primeros meses de 2007, fondos donados por una organización alemana permitieron ampliar el equipo humano del archivo de 141 a 206 trabajadores. El grupo de escaneo ahora trabaja 16 horas al día en dos turnos de ocho horas, de 7:00 a.m. a 8:30 p.m., cinco días por semana. El edificio del archivo, que antes se estaba desplomando, se ha transformado en un enjambre de actividad, donde los trabajadores escanean medio millón de documentos por mes. En abril de 2007, el equipo de Villagrán ya había escaneado más de 2,5 millones de documentos archivados y 2.000 libros. El viejo laberinto de salones oscuros y húmedos se ha convertido en una serie de depósitos inmaculados y bien iluminados, llenos de registros en cajas y estantes.

El Proyecto Continúa

El análisis de los datos para el estudio comenzó en marzo de 2007. El equipo de HRDAG está utilizando software estadístico llamado Stata, y también herramientas creadas en el lenguaje de programación Python para analizar la información. Los analistas están usando igualmente una herramienta de software llamada GraphViz. El análisis comenzará a responder dos preguntas fundamentales. La primera pregunta busca determinar el flujo de comunicación al interior de la estructura policial y entre la policía y otras instituciones. La segunda pregunta intenta responder qué clase de políticas y prácticas utilizó la policía con relación a los abusos de los derechos humanos. Los datos del archivo también están siendo analizados en cuanto a confiabilidad entre codificadores, es decir el grado de acuerdo entre los que están codificando los datos. Este análisis favorece las prácticas de codificación coherentes en apoyo a los datos, reducen los errores y refuerzan los informes posteriores.

Colaboradores del archivo frente a una pila de papeles.

En marzo de 2007, el Proyecto de Recuperación del Archivo Histórico de la Policía Nacional de Guatemala instituyó una Comisión Consultiva. Esta comisión, en la que participa el Dr. Patrick Ball, consiste de archivistas e investigadores de Europa, Asia, América del Norte y Latinoamérica.

Un visitante en el archivo.

En abril de 2007, el Procurador de Derechos Humanos de Guatemala, Dr. Sergio Fernando Morales Alvarado, fue reelegido, aumentando la posibilidad de que el proyecto de archivo pueda continuar con el equipo humano actual durante cinco años adicionales. El Congreso guatemalteco votó la reelección del Dr. Alvarado por 121 a 13 votos, lo que sugiere que las diferentes facciones políticas lo aprecian como un protector objetivo de los datos del archivo.

Los donantes internacionales también siguen apoyando el archivo. El gobierno holandés anunció que donará un millón de euros de apoyo al proyecto de archivo entre 2007 y 2009. La Generalitat de Catalunya y entidades gubernamentales vascas en España se convirtieron en los donantes internacionales más recientes en aportar donaciones financieras significativas al proyecto de archivo.

El esperado informe del archivo presentará resultados cuantitativos que pueden revelar patrones de actividad policíaca, y estimativos sobre el contenido del archivo. También examinará información cualitativa sobre casos específicos recogida por investigadores em materia de las políticas y estructuras policiales. El análisis cualitativo enfocará el período comprendido entre 1975 y 1985, mientras que el análisis cuantitativo abarcará todo el conflicto, a partir de 1960 hasta 1996.

Documentos del archivo cuidadosamente catalogados.

Los datos pueden arrojar luz también sobre las desapariciones, que fueron un fenómeno mayormente urbano en el conflicto guatemalteco. Igualmente, el informe podría dar a conocer que hay documentos específicos, como memorandums de la policía, que contienen datos especialmente interesantes sobre las desapariciones u otros actos. Esta información podría tener impacto en la estructura de futuras estrategias de muestreo de datos.

¿Por Qué Importa Esta Información?

El Proyecto de Archivo de la Policía Nacional de Guatemala tomará años en concluir y las expectativas sobre el primer informe son modestas. Sin embargo, el informe podría ser también un punto de partida para investigaciones adicionales en cuanto al papel de la Policía Nacional en la contrainsurgencia urbana y los vínculos institucionales entre la policía y los militares que ejecutaron la mayoría de los asesinatos en las áreas rurales.

Gustavo Meoño, director del proyecto del archivo.

Gustavo Meoño, director del proyecto de archivo, cree que la investigación del archivo podría también ayudar a los equipos forenses a identificar las víctimas de asesinatos políticos. Para las familias de los muertos y desaparecidos, el proyecto de archivo representa la posibilidad de que un día lograrán saber lo que les ocurrió a sus seres queridos.

Una mujer de nombre Juanita, que apoya el proyecto del archivo, es una de las muchas personas que esperan encontrar respuestas en el archivo. En 1971, cuando Juanita tenía tres años de edad, dos miembros de las fuerzas del orden vestidos de civil irrumpieron en su casa en el estado guatemalteco de Retalhuleu y se llevaron a su padre, un maestro de escuela. La familia de Juanita nunca supo qué le ocurrió a él. Como tantos otros, simplemente desapareció. “Es duro pensar en ello”, dijo Juanita mientras observaba a los trabajadores del archivo jugar fútbol durante la hora del almuerzo. “Ocurrió hace años, pero todavía duele”.

Juanita dice que espera que el archivo contenga pistas sobre la desaparición de su padre. “Para la familia de la persona desaparecida, es muy importante que sepan algo”, explica Juanita. “Personalmente, sería una gran alegría que pudiéramos saber algo sobre mi padre. Ya es un poco tarde para la gente que tiene parientes desaparecidos, pero al menos es un poquito de justicia”.

Un especialista en archivos observa los registros.

Buscar la verdad histórica todavía acarrea riesgos para los involucrados. Juanita optó por no revelarnos su verdadero nombre porque cree que la podría poner en peligro. Proteger datos históricos sensibles – y a los que los aportan – es un paso esencial en la búsqueda de la justicia social en Guatemala y alrededor del mundo. Los investigadores en derechos humanos ven en el Archivo de la Policía Nacional de Guatemala un tesoro de información en potencia que les podría ayudar en la investigación de los fundamentos sociales, sicológicos e históricos de las instituciones policiales y su impacto en la vida de la nación. El archivo también está generando información que podría apoyar en el enjuiciamiento de los violadores de los derechos humanos. La Corte Suprema de Guatemala ha pedido al Procurador de Derechos Humanos proveer información del archivo en apoyo a ciertos casos de acusaciones especiales. Estos casos han desembocado en investigaciones penales.

Registros de huellas digitales del archivo.

El archivo podría proveer también pruebas para llevar casos ante tribunales en otros países. La Policía Nacional de Guatemala invadió la Embajada de España en 1980, y quemó vivos a 39 manifestantes. En octubre de 2005, la Corte Constitucional española accedió a la solicitud de Rigoberta Menchú, galardonada con el Premio Nobel de la Paz, para que España investigara los abusos de derechos humanos que tuvieron lugar en Guatemala en los años 1970 y 1980. Muchos miembros de la familia maya de Rigoberta Menchú fueron asesinados durante el conflicto.

En Julio de 2006, la Corte Nacional de España expidió una orden de arresto por tortura, asesinato y detención ilegal contra el antiguo director de la Policía Nacional, el General German Chupina Barahona y siete otros antiguos oficiales de la seguridad estatal guatemalteca. Estos altos oficiales incluyen al antiguo comandante militar Efraín Ríos Montt, quien fue elegido presidente del Congreso de Guatemala. Aunque los cargos pueden considerarse más simbólicos que justiciables, el archivo podría contener registros que podrían demostrar la participación de la policía en asesinatos y desapariciones en ese período de tiempo

Una pareja joven pasa por junto a un policía.

La información histórica en el archivo podría ayudar a los investigadores a analizar la evolución de las instituciones policiales de Guatemala y a determinar cómo las autoridades civiles se desviaron hacia la comisión de actos extrajudiciales de violencia. Los datos en el archivo podrían también contribuir a explicar los patrones políticos que continúan dando lugar a una cultura de impunidad y podrían, algún día, aportar a superar la sospecha que aún persiste hacia las autoridades policiales.

Guatemala sigue soportando altas tasas de homicidio, a pesar de su población relativamente reducida de 14 millones de habitantes actualmente. En 2006, el gobierno guatemalteco estableció una comisión nacional sobre el “feminicidio” bajo la presión ejercida por el Congreso de Estados Unidos y grupos de derechos humanos para que hiciera frente a una serie de asesinatos de mujeres particularmente horrendos. De acuerdo con la PDH, 2.318 mujeres fueron asesinadas en este pequeño país entre 2002 y 2006, cifra que podría ser confirmada o desmentida por medio de un análisis adicional más riguroso de los datos. De acuerdo con los informes de prensa, sólo 2 por ciento de los más de 5.000 asesinatos que se comenten anualmente en Guatemala se resuelven.

Mujeres mayas en el mercado.

La policía guatemalteca atribuye muchos de estos asesinatos a las actividades de las pandillas. De acuerdo con la agencia estatal anti-drogas de Estados Unidos, (Drug Enforcement Adminstration, DEA), Guatemala se ha convertido en una ruta de tránsito de 75% de la cocaína que sale de Colombia hacia Estados Unidos. Justo antes de la visita del presidente estadounidense George Bush a Guatemala en marzo de 2007, ocho asesinatos adicionales suscitaron interrogantes sobre el involucramiento de la policía guatemalteca en el negocio de la droga.

Tres congresistas salvadoreños pertenecientes al partido gobernante Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y representantes en el Parlamento Centroamericano fueron encontrados muertos en un solitario camino de tierra en Guatemala. Su conductor también fue muerto. Días más tarde, cuatro policías guatemaltecos, incluyendo el jefe de la unidad de investigaciones del crimen organizado, fueron acusados de los asesinatos. Pero antes de que pudieran ser juzgados por esos crímenes, los cuatro fueron asesinados por hombres encapuchados al interior de sus celdas de máxima seguridad.

Tanto las autoridades gubernamentales como los políticos de oposición en Guatemala afirman que los policías formaban parte de un grupo que opera al interior de las fuerzas de seguridad guatemalteca responsable de tráfico de drogas y de asesinatos del estilo de los escuadrones de la muerte. El Jefe de Policía de El Salvador, Rodrigo Ávila, fue citado en la prensa aseverando que los cuatro fueron asesinados para encubrir sus actividades presuntamente ilegales. El incidente condujo a la renuncia del Director de la Policía Nacional Civil de Guatemala y del Ministro del Interior.

El gobierno guatemalteco está pidiendo actualmente la conformación de una Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), un órgano independiente apoyado por Naciones Unidas que tendría facultades para investigar la corrupción gubernamental de alto nivel. Es incierto cómo impactarán en el proyecto de archivo las inminentes elecciones presidenciales de septiembre de 2007.

Colaboradores del archivo examinando documentos.

Entretanto, los colaboradores del Archivo de la Policía Nacional continúan el proceso de examen de los cientos de miles de documentos policiales. Los datos generados por estos registros podrían ayudarles a los investigadores a comprender mejor la evolución de las instituciones policiales en Guatemala y apoyar la creación de nuevas estructuras policiales que terminen con la cultura de impunidad existente.

Texto: Ann Harrison
Fotos: Tamy Guberek y Ann Harrison

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